
Hoy, mientras caminaba por la lluvia, comencé a analizar las cosas y a darme cuenta de muchas otras. Mientras caminaba, tenía un paraguas para recubrirme, pero por primera vez supe lo que normalmente llamamos libertad, la sentí recorrer mi cara y mojar mi pelo. Supe lo que era ser diferente, marcar una tendencia diferente, supe dejar atrás el dolor, pude notar que siempre tengo que ver el lado positivo de todo; me sentí verdaderamente feliz, me di cuenta que ese silencio que sentimos amenazante solo asecha cuando tenemos cargo de conciencia, que en realidad, no hay nada mas pacífico que escuchar la lluvia caer. Vi la belleza del agua, la magia de cómo se mueve. Me di cuenta de que los verdaderos amigos son los que están siempre. Aprendí que aunque estemos completamente solos en la calle, siempre estamos acompañados, también a visualizar tu imagen en mi mente, a dejar que tus recuerdos recorran mi mente hasta que esa alegría llegue a mis ojos, que tu felicidad es la mía. Aprendí a ver en tus ojos, la puerta de tu alma y descubrí que siempre tuve la combinación para abrir esa bóveda. Comencé a darte vida con mi mente, a hacer desaparecer las distancias, a disfrutar cada segundo de mi vida, a ser simplemente yo.
Supe el valor de pedir disculpas, de reconocer los errores, a dejar que lo malo sea arrastrado por la lluvia así como también todo aquello que lastima y las veces que lastimé. Me sentí viva, reconocí mis errores y me propuse cambiarlos, me caí y supe que la única manera de superarlo es seguir adelante, no olvidando lo pasado, sino, guardándolo simplemente como un recuerdo; que la timidez, solo nos estanca sin dejarnos seguir, que una sonrisa, vale mas que mil palabras, que aveces, el mejor consuelo es el silencio, que siempre que llueve, Nace un Arcoiris
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