Encerrados entre cuatro paredes, tan lejanos y a la vez tan cercanos, es como si el aire se comprimiera, necesito respirar profundo tu perfume, mi único oxígeno. Es cómo si hablara de el mismo sitio, sin saber las causas, son uno solo. Pero volviendo a la realidad me refiero a cuartos que están a grandes distancias. Cuánto mas planeamos las cosas, menos salen como queremos, es mi caso. No es que realmente este encerrada, es cómo me siento por dentro. El aire que necesito no está conmigo, y sin aire mi corazón no existe. Lentamente mi espíritu muere.
Siento una claustrofobia inexplicable, es como que todo se cerrara a mi paso. Necesito saber todo, necesito calmar mis angustias y cesar mis penas.
Necesito gritar, llorar, correr, saltar, dejar que todas las emociones que estoy comprimiendo salgan fuera, te necesito.
La condición humana es tan singular, por el mejor error del mundo, nuestra vida se puede partir al medio y comenzamos a refugiarnos con una máscara.
Nadie sabe nuestra verdad, ¿O solo lo disimulan? ¿Nos tratamos de engañar para cubrirnos? podríamos dar la mejor actuación de todas, pero a quién debemos convencer, la verdadera razón por la cual nos refugiamos de nuestros sentimientos, él, sabe la verdad.
No creo ser la única que deseó engañar a su corazón, mostrarle que estoy bien cuando siento todo el peso del mundo sobre los hombros. Simplemente creemos poder ganarle al mundo, pero la cuenta es muy simple, es todos contra uno, y ese uno nunca resultará victorioso.
Es ahí cuando entra la segunda ayuda, la única persona que sabe nuestra verdad, pero... hacemos esto para camuflarnos de nosotros mismos y creemos hacerlo por los demás.
Vivimos pensando en el "que dirán" pero lo que aterroriza es "que diré". Lo más complicado es encontrarse solo, en el silencio, en la oscuridad; cuando los pensamientos salen a flote, cuando nos damos cuenta de lo que realmente sentimos, cuando la máscara cae al piso sin nadie que la sostenga.
Cuando comenzamos a correr de lo que nos aprisiona nos encontramos en ese cuarto, el del tercer piso, dónde planteamos la realidad que deseamos, pero nos hundimos aún más en nuestro dolor.
Buscamos aliviar las penas creando un mundo perfecto, pero cuando volvemos a la realidad, ese es el golpe más fuerte, nos encontramos con que solo estábamos jugando y que la mentira pesa más que la realidad.
Queremos volver a esa felicidad superficial que tuvimos por un minuto, pero sabemos que es falso, y en ese momento, empezamos a confundir los límites entre una y otra.
Comenzamos a mentirnos descaradamente a nosotros mismos, tratando de creer algo que sabemos que en realidad es mentira. Nos perdemos entre dos mundos, el que deseamos y el que creamos y olvidamos cómo se volvía a la realidad.
Ahí fué cuando me perdí, porque Tom, podría jurar que te busqué incansablemente y no pude despertar, creía que todo era una pesadilla, había dado vuelta mi vida. Ahora se dónde estoy, quién soy y todo lo que no tengo.
Solo me pregunto porqué la vida me hizo esto, porqué me tocó ser la que sufre y finge con una máscara barata que todo está bien. Nunca podría querer esto para nadie, y sobre todo, menos para Él.
Las cosas si se pueden cambiar, uno no manda al corazón, pero puede fingir una mentira hasta que se vuelva realidad, pero seguimos mintiendo, en fín, siempre lo hacemos.
La vida perfecta, está destinada para pocas y privilegiadas personas y en estos momentos no soy una de ella, creí serlo en mis sueños, pero al despertar me encontré con un hueco negro donde se encontraba mi corazón.
Al final, la fantasía mas dulce, termina siendo la pesadilla mas profunda, y la peor parte es tratar de despertar. Esperamos tanto, pero después nada cubre las expectativas, porque yo sigo esperando que entres por mi puerta y me salves de un mundo oscuro y me lleves a tu hermoso palacio, pero nada de eso es posible.
Porque Tom, hasta el último momento de mi vida, voy a luchar, voy a cambiar mi roll de princesa por la doncella disfrazada de príncipe que va en busca de sus sueños, porque prometo y pongo en juego mi alma, de que voy a crear mi propio final feliz, porque no me importan ni las probabilidades ni nada más, solo pretendo hacerte feliz.
Quiero ser la primera, la que de paso a muchas más, la que pueda hacer que ese cuarto en el tercer piso sea solo un reflejo de la realidad, que el sueño nunca pueda hacerse pesadilla. No pretendo que las cosas salgan como se planean, todo va a ser como tendrá que salir, pero mi sueño no va a quedar olvidado en una isla y golpeado por las olas contra las rojas, voy a conseguir, voy a crear, NUESTRO propio cuarto en el tercer piso...