La guerra a terminado, o recién empieza. ¿Qué tipo de guerra es la que vive el mundo? Estamos rodeados de gente hipócrita que le importa poco y nada el bien de los demás, y que solo les interesa aquello que los rodea o los afecta directamente pues, indirecto no es una palabra que esté en el vocabulario de muchos.
En esta sociedad de políticos que solo están interesados en su capital, en incrementarlo hasta conseguir ser los dueños de todo objeto que sobre la tierra esté; mucha gente a acabo con sus esperanzas, y lo digo: soy una guerrera, no me rindo.
Más allá de la guerra física, de bombas nucleares, de muerte y dolor; Me refiero a una guerra un poquitito diferente, hablo de una guerra mental, la guerra que sufrimos día a día mientras nuestro coeficiente baja a causa de las porquerías que se lanzan al medio ambiente, mientras cada uno de nosotros ayuda dando su ración de desperdicios nucleares cada día; Es una guerra por la paz.
Buena paradoja hemos creado con el tiempo, "una guerra por la paz"; una ridiculez dirán muchos, ¿ Ridiculez o una realidad demasiado "real" para aceptarla?
Nuestra batalla es esa forma que tenemos de luchar contra nosotros mismos, el problema es que pocos no se rinden, no digo que sea fácil, cada día se dificulta más y dejamos de creer.
La hipocrecía de vivir en un mundo de fantasías en que nos nos interesa ni siquiera pensar en nuestros futuros hijos, en el legado que les vamos a dejar; si es que queda algo para ese entonces.
La gente muere en África de hambre y los papas tienen en la iglesia riquezas que podrían alimentar a medio mundo, las pestes se encuentran por doquier y cada vez, a pesar del avance de la ciencia, hay menos curas; actuamos rápido como contraataque a las fuerzas de la naturaleza, pero ¿Alguién pensó que lo que realmente hace es dar un contraataque porque nosotros tratamos de destruirla?
Son tiempos en los cuales es más que difícil conservar la esperanza, el mundo cae a pedazos y somos pocos los que tratamos de impedirlo sin conseguir respuesta alguna; pero son cada vez más los que se resignan a un fin prematuro, siempre cuando estén rodeados de poder.
Por lo tanto, en nuestras mentes se libra una batalla increíblemente poderosa, sin cañones ni armas más fuertes y peligrosas que la palabra; nos debatimos por seguir tratando de hacer este mundo mejor o por dejar todo cómo está en manos de magnates políticos que solo quieren tener lo que los otros poseen.

